Por Gloria Isela Treviño
Aunque la inclusión de jóvenes con condiciones especiales ha registrado avances en Reynosa, todavía hace falta que más personas conozcan sus capacidades y que se abran mayores oportunidades para su participación en el ámbito laboral, consideró la maestra Claudia Raquel Figueroa Aguirre, del Centro de Atención Múltiple (CAM) María Esther Zuno.
“La sociedad ocupa más educación acerca de qué es lo que ellos pueden hacer, qué es lo que ellos pueden lograr y qué ellos también pueden aportar”, expresó.
Para enfrentar ese reto, el CAM trabaja con jóvenes de entre 15 y 22 años que presentan condiciones como síndrome de Down, autismo y otros diagnósticos, preparándolos para desarrollar una vida más independiente mediante talleres laborales y actividades que fortalecen sus habilidades para el trabajo y la vida diaria.
En áreas como jardinería y lavandería, los alumnos aprenden a seguir procesos, asumir responsabilidades y desarrollar destrezas que posteriormente pueden aplicar en un empleo o dentro de proyectos familiares. “A pesar de que ellos tienen una condición, se les está capacitando, se les está instruyendo para que ellos puedan ser independientes”, señaló la docente.
La meta, explicó, es que los jóvenes descubran su potencial y cuenten con herramientas que les permitan integrarse de manera activa a la sociedad. Para maestros y padres de familia, uno de los mayores logros es ver a exalumnos desempeñando alguna actividad productiva, ya sea dentro de una empresa, un negocio o desde sus propios hogares.
Figueroa Aguirre reconoció que cada vez son más los ciudadanos y comercios que muestran disposición para apoyar este tipo de iniciativas. Sin embargo, insistió en que la difusión sigue siendo clave para derribar prejuicios y generar más espacios de inclusión, donde estos jóvenes tengan la oportunidad de demostrar sus capacidades, talento y deseo de contribuir a la comunidad.
