EFE.- La Justicia argentina investiga la muerte de un anestesista y un enfermero, hallados muertos en sus respectivos apartamentos de Buenos Aires en los últimos días, por sobredosis de fentanilo y propofol, fármacos que habrían sido sustraídos de hospitales de manera ilegal.
El pasado 20 de febrero, el anestesista Alejandro Zalazar, de 29 años, fue encontrado muerto en su vivienda del barrio de Palermo.
Según la autopsia, su fallecimiento se produjo por “congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico” y, según explicaron fuentes judiciales a EFE, se investiga si la causa fue el consumo de propofol y fentanilo, dos potentes anestésicos.
Te podría interesar
-
En Salt Lake City, Utah
EU acusa formalmente a mexicano por tráfico de fentanilo; le incautaron 11 mil pastillas
-
Casos en EU
Detectan fentanilo al interior del empaque de muñecas Barbie a la venta en Missouri
Junto al cuerpo de Zalazar, la policía encontró los medicamentos y una bomba de infusión, equipo utilizado para administrar drogas por vía intravenosa.
Asimismo, la clasificación de las drogas encontradas permitió establecer que provenían del Hospital Italiano, una institución privada.
La clínica publicó un comunicado en el que informó sobre la falta de fármacos, lo que derivó en una investigación y en el cese del anestesiólogo Hernán Boveri y la médica residente Delfina Lanusse, quienes han sido imputados en la causa.
Además, la Justicia analiza la posible existencia de citas, conocidas como “Propofest” o “fiesta del propof”, en las que un grupo reducido de profesionales habría consumido esos anestésicos con fines recreativos.
Según testimonios de trabajadores de la salud, en las reuniones se ofrecían “viajes controlados”, en los que un médico supervisaba el consumo de las sustancias.
El caso tomó impulso el pasado viernes, cuando un enfermero de 44 años, Eduardo Betancourt, fue encontrado muerto en otro departamento de Palermo.
En el lugar, la policía se incautó de más de 50 ampolletas de medicamentos de uso hospitalario, entre ellos propofol y fentanilo, además de jeringas, guantes y teléfonos celulares.
Betancourt se había mudado hace un mes a la capital argentina desde la provincia de Entre Ríos, de donde era oriundo, y se encontró desempleado. Se investiga si el enfermero estaba sólo en el momento de su muerte.
La autopsia, dada a conocer este lunes, informó que el enfermero falleció entre tres y cinco días antes del 3 de abril (día en que fue encontrado sin vida) a causa de una “cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar”.
Ahora se espera el resultado de estudios toxicológicos e histopatológicos para conocer las circunstancias exactas del proceso.
La Justicia busca determinar si ambas muertes están vinculadas con el supuesto robo y uso indebido de anestésicos y si existió una red de distribución ilegal de estas sustancias que pudieran involucrar a otras instituciones médicas enArgentina.
