“Gracias por Invitar”: Coparmex a Gobierno

Por Hugo Reyna

Ante el encendido debate generado a partir de revelar que, en la última visita de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, a Reynosa y Tamaulipas, no hubo la cortesía de invitar a los organismos camarales empresariales, Heberardo González Garza, Presidente del Centro Empresarial de Reynosa-Coparmex, compartió algunas reflexiones en lo que denominó: “Gracias por Invitar (GPI) al Gobierno”.

De entrada, el dirigente del sindicato patronal refiere que las instituciones se fortalecen cuando escuchan a todas las voces, no cuando deciden a quién invitar.

Hace unos días publiqué en mis redes sociales una reflexión sobre la visita de la Titular del Poder Ejecutivo a Reynosa para encabezar la entrega de viviendas del Bienestar y diversas acciones del Infonavit. Entre los comentarios apareció uno que, con buen humor, resumía la situación con tres letras: “Gracias por Invitar”.

El Infonavit no nació como una institución de una sola voz. Su diseño constitucional y legal descansa sobre un principio muy claro: la representación tripartita. Gobiernos, personas trabajadoras y sector empresarial integran, en igualdad de condiciones, los órganos de consulta del Instituto.

En un organismo tripartito como el Infonavit, la representación del sector empresarial no es un gesto de cortesía: es una obligación institucional. La democracia se construye con inclusión, diálogo y respeto a la ley, no con listas de invitados.

Por ello, llama la atención que, en un evento relacionado con el Infonavit, no fuera convocado Coparmex como el sector empresarial que integra la Comisión Consultiva Regional del propio instituto.

En este caso, la ausencia de Coparmex no es un asunto menor. Somos 71 Centros Empresariales que integramos la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), un sindicato patronal con presencia nacional que forma parte del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), máximo órgano de representación del sector privado en México y principal interlocutor del empresariado con los distintos órdenes de gobierno. Nuestra presencia no es una cortesía ni una concesión; es parte de la naturaleza y del equilibrio institucional del propio Instituto.

Porque gobernar no solo consiste en tomar decisiones. Gobernar también implica escuchar. Y cuando una institución deja de escuchar a uno de los sectores que la Ley reconoce como parte de su propia esencia, no pierde un invitado, pierde una oportunidad para fortalecerse.

Al final, la pregunta de fondo es: ¿queremos instituciones en donde unos invitan y otros agradecen, o instituciones en donde todos los sectores sean escuchados, porque así lo exige la Ley y lo manda la democracia?