En medio del cáncer, Sonia encontró un espacio para volver a creer en la fortaleza de su corazón

Por Gloria Isela Treviño

Mientras enfrenta un diagnóstico de cáncer de tiroides, Sonia Edith Quintero Galván decidió darse unas horas para cuidar también de su bienestar emocional. Lo hizo durante la segunda edición del taller de arte terapia “Oro en mis cicatrices”, impartido por la psicóloga Nelly Treviño, donde encontró un espacio para reconocer sus emociones y descubrir que, aun en medio de la enfermedad, el corazón también puede convertirse en un aliado para seguir adelante.

Su interés por participar nació después de encontrar información del taller en redes sociales. Incluso antes de su cirugía buscó integrarse a la actividad, pero tuvo que esperar a avanzar en su proceso médico para finalmente asistir.

“Estoy viviendo un proceso por un diagnóstico de cáncer de tiroides. Antes de mi cirugía ya me había contactado con la licenciada, pero tuve que esperar porque estaba siguiendo mi proceso y aquí estoy”, compartió.

Durante la jornada, Sonia descubrió que no siempre es necesario mostrarse fuerte y que todas las emociones tienen un lugar dentro del proceso que vive. Entendió que agradecer cada día, aceptar el miedo y seguir avanzando también forman parte de la recuperación.

“Aprendí que cada día es una hermosa oportunidad de vida. Aprendí que se vale sentir todas las emociones, se vale sentir miedo, porque ese miedo nos hace ser valientes”, expresó.

La experiencia también la llevó a mirar su historia desde otra perspectiva. Dijo que asumir la responsabilidad sobre las propias decisiones no significa cargar con culpas, sino reconocer que siempre existe la posibilidad de reconstruirse y enfrentar cualquier batalla con determinación.

Pensando en las personas que hoy atraviesan un diagnóstico similar, Sonia decidió compartir el mensaje que a ella le ha dado fuerza para continuar.

“Es un día a la vez, un paso a pasito. Nunca estamos solos; siempre tenemos un corazón fuerte, un corazón valiente. Si estamos aquí es porque vamos a brillar aún más de lo que ya brillamos y aprovechar esta segunda oportunidad de vida. Hay que abrazar el corazón y ver lo que hay dentro”, afirmó.

La segunda edición del taller “Oro en mis cicatrices” reunió en Reynosa a mujeres que enfrentan distintos procesos personales y emocionales. Guiadas por la psicóloga Nelly Treviño, las participantes utilizaron el arte terapia y la filosofía japonesa del Kintsugi como una herramienta para reconocer sus heridas, fortalecer su resiliencia y descubrir que las cicatrices también pueden convertirse en símbolo de crecimiento y esperanza.