“La red avispa”: el grupo de espías de Raúl Castro que EU detalla en su acusación por el derribo de aviones

Durante su tiempo como ministro de la Defensa de Cuba, Raúl Castro estableció el grupo de espías llamado “La red avispa” para infiltrarse entre los cubanos exiliados en Estados Unidos y obtener información sobre sus operaciones, según detalla la acusación del Departamento de Justicia por el derribo de dos aviones hace 30 años. 

El documento de 27 páginas detalla cómo los integrantes de “La red avispa” llegaban a suelo estadounidense y se ganaban la confianza de organizaciones como Hermanos al Rescate, donde incluso llegaron a participar en operativos durante la primera mitad de la década de los 90. 

“Los espías se infiltraron con éxito en Hermanos al Rescate y reportaban al régimen de Castro sobre las actividades de la organización”, se lee en la acusación. 

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El Departamento de Justicia señala que, ante el constante intento de cubanos de huir del régimen de Fidel Castro y que muchos de ellos murieran al intentar cruzar el mar, se creó la organización Hermanos al Rescate para ayudarlos a exiliarse. 

En 1992, la Dirección de Inteligencia de Cuba (DI) envió espías al sur de Florida para infiltrarse en la comunidad cubanoestadounidense; entre ellos estaban RenéGonzález y Juan Pablo Roque, quienes se hicieron pasar por pilotos exiliados y se integraron a los Hermanos al Rescate. 

Roque se ofreció a dar información al FBI de las actividades de organizaciones cubanas; La Habana controlaba los datos que podía dar a los estadounidenses. 

Durante el tiempo de los dos espías en la organización, tres aviones civiles sobrevolaron la capital de la isla para soltar panfletos en contra del régimen de Castro; no hubo represalias.

En otra ocasión, volaron cerca de las costas cubanas para conmemorar el hundimiento de barcos de personas que intentaban huir; la Guardia Costera bloqueó su paso, pero no hubo agresiones.

Incluso, el DI elaboró un plan para que Juan Pablo Roque volara a Cuba en un avión de Hermanos al Rescate a finales de 1995 con el fin de boicotear a la organización; el 4 de diciembre de ese año se acordó que debía seguir informando.

En enero de 1996, tras lanzar folletos con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la DI puso en marcha la “Operación Escorpión” y dio instrucciones a “La red avispa” en Miami de seguir proporcionando información, pero no viajar con Hermanos al Rescate en febrero. 

Entre la información solicitada estaba el estado de preparación militar de Estados Unidos en la Base Aérea Naval de Boca Chica, así como las aeronaves usadas para la organización y otros detalles sobre su última operación. 

Gerardo Hernández, un espía cubano, regresó a Estados Unidos desde La Habana con la autorización para la “Operación Escorpión” y notificó la cancelación del plan de que Roque pilotara un avión para socavar la misión. 

Juan Pablo Roque dio información falsa al FBI y dijo que la organización no haría viajes el fin de semana del 24 de febrero de 1996; él sabía que había vuelos programados.  

La red de espías cimentó el camino para que pilotos militares de Cuba derribaran dos aeronaves civiles operadas por los Hermanos al Rescate en aguas internacionales la tarde del 24 de febrero de 1996. 

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